Bicampeón del Rally Dakar, subcampeón del Mundial de Rally Raid, diez veces ganador del Campeonato Argentino de Enduro, y cuatro veces Campeón Latinoamericano de Enduro además de otros galardones; por todo eso, Kevin Benavides es hoy un nombre reconocido en el escenario del motociclismo mundial. Lo que no todos saben, es que esa estrella a nivel global tiene una larga relación con Tucumán. Por ejemplo, el salteño ganó tres veces el Transmontaña de Enduro: 2006, 2010, y 2013 (esta última junto a su hermano Luciano). No es casualidad su posterior proyección internacional, ya que la carrera que recorre los cerros tucumanos es el evento de enduro de montaña más importante de Sudamérica.

“Viví momentos hermosos en su provincia, no solo del Transmontaña; ahí gané varios Campeonatos Argentinos de Enduro y múltiples certámenes tucumanos y del NOA”, rememora. El mayor de los hermanos Benavides logró múltiples títulos provinciales y regionales entre 2005 y 2010, que sirvieron como cimiento para su exitosa carrera.

Para mejor, nuestra provincia quedó marcada a fuego en su currículum en 2016. Ese año Kevin se presentó ante el mundo al ser el primer argentino en la historia en ganar una etapa en motos en el Dakar: fue la tercera, que unió Termas de Río Hondo con Jujuy, y atravesó el “Jardín de la República” de sur a norte.

CAMPEÓN EN TUCUMÁN. Kevin celebra en el Trasmontaña 2013, junto a su hermano Luciano.

El ganador de la “carrera más difícil del mundo” en 2021 y 2023 solía usar esos mismos lugares para practicar. “Tucumán siempre trae muy buenos recuerdos. Me gustaba mucho ir a entrenar allá, por Raco o San Javier”, cuenta.

El nuevo desafío

Ahora, el crack de las dos ruedas tiene un nuevo desafío por delante. A causa de los golpes acumulados, Kevin aceptó que ya no puede competir al 100% en motos. Sin embargo, la pasión por el deporte pudo más y decidió incursionar en la contienda de autos. Más precisamente, en la categoría Challenger. Se trata de prototipos diseñados específicamente para correr en el desierto (no son fabricados en serie, como en la categoría T2). Son autos más chicos y livianos que una camioneta convencional, lo que los hace ágiles para saltar dunas y meterse por senderos estrechos.

Este cambio tan rotundo trae muchas novedades para el oriundo de Salta. “Es otro mundo, las cuatro ruedas, la jaula... la seguridad es distinta y la forma de ver los peligros también cambia mucho”, reflexiona.

En la historia del Dakar hay varios casos de pilotos que comenzaron en las motos y luego pasaron a los vehículos de cuatro ruedas como Stéphane Peterhansel o Nani Roma. “Hablé mucho y ellos me dicen que el chip de la velocidad cambia. En la moto ves el peligro de una forma y en el auto, al sentirte más protegido, a veces te confiás de más. Lo más importante es la gestión del ritmo”, explica.

Otro de los grandes cambios pasa por la compañía que tendrá en esta ocasión: la de su navegante, el sanjuanino Lisandro Sisterna, lo que lo obliga a aprender el arte de delegar. “Eso es lo que más me está costando, en la moto yo tomaba todas las decisiones en milésimas de segundo”, reconoce. “Ahora es una confianza absoluta. Si el navegante me dice "izquierda", tengo que girar aunque mis ojos vean otra cosa. Mi compañero tiene mucha experiencia y eso me ayuda a soltar el control”, asegura. El cuyano proviene de una histórica familia “fierrera”; su padre Lino Sisterna fue un pionero que abrió camino para los argentinos cuando la competencia desembarcó en Sudamérica en 2009; mientras otros pilotos alquilaban equipos europeos, Lino armó su propio equipo familiar en San Juan: el Sisterna Rally Team. En una época donde todos querían camionetas 4x4, él apostó por la agilidad y el peso ligero, algo muy similar a la filosofía de los Challenger en los que hoy competirán Kevin y Lisandro.

La máquina, otro aliado

La expectativa por la actuación de Benavides es alta. Primero por ser quien es, un excampeón de motos. Luego, por su navegante, que tiene mucha experiencia en diversas marcas y equipos, y se destaca por su capacidad de lectura de terreno en zonas de dunas y piedras, algo vital para el recorrido en Arabia Saudita. Y por último por el coche que conducirá. El Taurus T3 Max hoy es el auto a batir en la categoría. El salteño lo tiene claro: “La solidez del equipo EnergyLandia y el desarrollo del auto me permiten ir con más confianza. Es un privilegio subirse a un coche que ya es ganador”, celebra (los últimos dos campeones del Dakar en esta categoría lo consiguieron a bordo de un Taurus).

LA DUPLA SE PREPARA. Kevin Benavides (derecha) junto a Lisandro Sisterna en Marruecos, donde probaron el auto para el Dakar.

Pero Kevin le pone un freno a esa ilusión. “Yo tengo claro que soy un novato. No puedo pretender ganarle a tipos que llevan diez años arriba de un auto”, reconoce. “Mi objetivo es terminar, llegar hasta el final. Todo lo que venga más allá de eso, será un extra”, indica.

La dupla Benavides – Sisterna ya puso a prueba el Taurus T3 Max el mes pasado en los desiertos de Marruecos, sumando kilómetros vitales para la puesta a punto. Una vez que pase la adrenalina del Dakar, el calendario no se detiene: el salteño y el sanjuanino continuarán compitiendo en el Mundial de Rally Raid (W2RC).

Para el piloto que supo conquistar el mundo desde el norte argentino, el nuevo habitáculo del Taurus no cambia el orgullo por sus raíces, que sigue siendo el combustible principal a la hora de competir. “Siempre es un placer representar a mi provincia, a mi país, y también a todo el NOA”, concluye, con la mirada puesta en el horizonte árabe.

Comienza la travesía

Tanto Kevin Benavides en Challenger, como su hermano Luciano en motos, y otros 19 argentinos inician este sábado su participación en el desierto de Arabia Saudita. En esta primera jornada se correrá el “Prólogo”, una mini etapa de 23 kilómetros cuyos tiempos definirán el orden de largada para el comienzo de la etapa 1 este domingo. Esto es clave debido a que en el desierto el polvo queda suspendido varios minutos en el aire cada vez que pasa un vehículo; si larga después de muchos coches, deberá manejar prácticamente a ciegas gran parte de la prueba. La carrera constará de 13 etapas, y finalizará el 17 de enero.